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Atropellamiento de fauna silvestre, un problema grave y muy subestimado

El atropellamiento de fauna silvestre es una de las consecuencias directas de la construcción de infraestructuras viales y de urbanización. Si bien estas obras representan una mejora sustancial para los seres humanos, desde el punto de vista económico y social, en términos medioambientales no ocurre de la misma manera.

Atropellamiento de fauna silvestre

Los caminos y vías son obras de construcción esenciales para alcanzar bienestar económico y social. Son construcciones sin las que sería imposible llevar a cabo muchas de las actividades básicas para la cotidianidad de los países y sus sociedades, como el comercio, el turismo y otros movimientos.

No obstante, esas vías que facilitan el progreso para los seres humanos significan una afectación negativa para los ecosistemas y la fauna que hace vida en ellos. Una de las alteraciones más comunes que se producen en los hábitats son los arrollamientos de animales, aunque existen otros que también representan un problema que es necesario entender y resolver.

Además del atropellamiento de animales, entre las consecuencias más importantes que se producen cuando una vía o una carretera se introducen en la naturaleza están:

  • Fragmentación de los ecosistemas
  • Dispersión de la fauna silvestre
  • Merma de la población de especies de flora y fauna local
  • Alteraciones de los microclimas
  • Contaminación de las aguas y suelos
  • Ruido

Frente a estos problemas medioambientales es necesario actuar. Es importante hacer una evaluación y diagnóstico con el fin de trazar estrategias que logren, en principio evitar, y mitigar los impactos de las construcciones en los ecosistemas y la biodiversidad.

Un impacto que se observa todos los días

Resulta cotidiano encontrar en las zanjas de las vías los cuerpos de animales arrollados. El atropellamiento de fauna es, de todos los impactos de las infraestructuras en los hábitats, el que más fácilmente se puede comprobar. Es, digamos, la evidencia palmaria de cómo el ser humano, con sus actividades y sus obras, ha fragmentado y destruido la naturaleza.

Este problema ha venido tomando cuerpo en la misma medida en que crece la población y los asentamientos urbanos. El desarrollo vial es necesario cuando van creciendo las poblaciones humanas, y en paralelo va ascendiendo el número de animales arrollados y la cantidad de especies involucradas.  

En todo el mundo se han llevado a cabo diversas investigaciones sobre fauna atropellada. Estados Unidos, algunos países de Europa y Australia son los que tienen mejor documentados los incidentes relacionados con este severo problema. En el caso de Estados Unidos, las investigaciones apuntan a que, diariamente, es arrollado un millón de animales en todas las autovías del país.

Los datos de este problema son impactantes. Según un estudio publicado en la revista Frontiers in Ecology and Environment, en España cada año mueren atropellados 9 millones de aves y 1,5 millones de mamíferos. A estos números habría que añadir la fauna invertebrada, como las mariposas y otros insectos que no se incluyen en las estadísticas. En el conjunto de Europa, las cifras son alarmantes. Todos los años mueren arrastrados en las vías 194 millones de aves y 29 millones de mamíferos.

¿Por qué se atropellan a tantos animales?

Como ya se ha mencionado, el crecimiento demográfico y la construcción de obras de infraestructuras viales y urbanas impactan directamente en el arrollamiento de fauna. Sin embargo, es necesario agregar que el número y la frecuencia de los arrollamientos también están relacionados con diversos factores.

La fauna silvestre corre peligro en las carreteras
Las carreteras son esenciales para el desarrollo, pero son una trampa mortal para la fauna.

En los atropellos intervienen otros ingredientes, tales como: el flujo y la velocidad de los vehículos, el ancho de las vías, el comportamiento de las especies y la cubierta vegetal. En las carreteras donde no existen límites de velocidad los arrollamientos son más frecuentes. La señalización correcta de las vías ha logrado, en algunos casos, bajar el número de animales muertos.

Los comportamientos estacionales de las distintas especies son un factor que influye en el incremento de casos. Por ejemplo, el cortejo, el apareamiento, las migraciones o la búsqueda de alimentos, son coadyuvantes en el aumento de animales que perecen en determinados períodos del año.

Un caso que ilustra esta premisa ocurre en el estado de Nayarit, en México. Durante el mes de abril los cangrejos conocidos como moyo, inician su migración hacia el mar para iniciar su reproducción y desove. Este llamado hace que se aproximen a las vías donde van a morir aplastados por los automóviles. Igualmente, para ciertos animales las carreteras son sitios atractivos.

En el caso de los reptiles, como serpientes, lagartos o iguanas, al ser ectotérmicos, o de “sangre fría” como de manera común se les llama, necesitan regular su temperatura absorbiendo el calor del medio. Por esta razón se aproximan a las carreteras en búsqueda del calor que absorbe el asfalto.

Algunas especies podrían extinguirse

Aunque muchos desestimen este problema, los atropellamientos de fauna silvestre pueden conducir a algunas especies a la extinción. Al menos en Europa, los animales que sufren más atropellos son el mirlo común y el murciélago.

El arrollamiento de fauna podría agravar la extinción
El arrollamiento de animales en las carreteras podría incidir en la extinción de algunas especies.

Por otra parte, el grévol común y la ardilla de tierra roja son las especies más propensas a una extinción local, aunque ambos animales se encuentran catalogados dentro del listado de especies de menos preocupación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

No obstante, existen animales como las águilas o los murciélagos que ya están amenazadas de extinción. En su caso, aunque el número de atropellos sea bajo, estos sí que podrían incidir de manera significativa en su eventual extinción. Otro tanto ocurre con el lince ibérico.  

El 3% de la población de linces ibéricos es víctima de arrollamientos en las autovías. Aunque esa cifra pudiera sonar intrascendente, no lo es en absoluto porque es una especie muy amenazada por la que se han hecho importantes y no pocos esfuerzos por su conservación.

Queda en manos de las autoridades, las organizaciones ambientalistas, los medios de comunicación y la comunidad en general buscar las mejores y más efectivas soluciones para este problema tan grave. Algunas de las medidas que podrán aliviar el número de muertes de animales en las carreteras son:

  • Pasos de fauna elevados o subterráneos
  • Carreteras amigables
  • Tramos de reducción de velocidad
  • Señalización educativa e informativa, donde el conductor sepa de manera las características de biodiversidad del territorio que transita.

El atropellamiento de fauna silvestre es un problema que es subestimado por muchos. Quizá esta desaprensión se deba a la fugacidad del tránsito en las vías y las autovías. Pero los cuerpos sin vida de los animales, muchos de ellos en peligro de extinción, en los arcenes de las carreteras, son el recordatorio de cómo los seres humanos impactamos en la naturaleza.

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