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Atrapanieblas, un sistema efectivo, económico y sustentable para capturar agua

Cada día son más las personas que sobre el planeta gozan de un suministro seguro de agua potable. Sin embargo, todavía hoy persisten las carencias para una parte importante de la población. Los atrapanieblas para capturar el agua son un método nacido del ingenio humano para aliviar las dificultades para la vida cotidiana que supone la falta del valioso recurso.

Atrapanieblas para capturar agua

El acceso al agua potable sigue siendo una cuenta pendiente para muchas personas. Por múltiples razones. El aumento de la población, el avance de la desertificación, el cambio climático y sus consecuencias, son algunos de los factores que les complican a las comunidades la posibilidad de obtener agua.

Los atrapanieblas son el producto del empeño de hombres y mujeres por sobreponerse a una adversidad que dificulta sus vidas. Desde Marruecos, Chile o España, las comunidades han encontrado en la niebla un suministro de agua para paliar las intensas sequías que azotan a buena parte del planeta.

La ONU prevé que, a la vuelta de la esquina, para el año 2025, dos terceras partes de la población mundial sufrirán escasez de agua potable.

Con distintas técnicas y formas, pero siempre con la niebla como fuente principal, se obtienen varios y valiosos litros de agua. Un recurso muy importante en sitios donde la desertificación avanza. Varios son los proyectos que demuestran el poder del ser humano por ser resilientes pese a las dificultades del medioambiente.

¿Qué es un atrapaniebla?

Un atrapanieblas o captanieblas, es un método que se utiliza para capturar las pequeñas gotas de agua que se encuentran en la niebla. Una vez captadas, se transforman en agua para ser usada con distintos fines, para el riego, básicamente.

Los captanieblas alivian las sequías
La idea de los atrapanieblas es muy sencilla, económica y sustentable.

Es un sistema bastante efectivo en sitios muy castigados por las sequías, pero donde también hay niebla. De hecho, el origen de los captanieblas se ubica en un sitio donde la falta de agua es una condición permanente.

Algunos investigadores ubican la idea original de los captanieblas en la isla de El Hierro en el archipiélago canario. Ahí, los habitantes originarios lucharon en contra de la sequía recogiendo las gotas de rocío que se formaban en las hojas de los árboles.

El mecanismo de los atrapanieblas es bastante sencillo. Son paneles de tela, de variadas formas, que atrapan las diminutas partículas de agua que hay en la niebla y se condensan hasta que se convierten en gotas de agua. Bajo los paneles de tela, se colocan recolectores que se encargan de atrapar las gotas de agua que bajan por gravedad desde las telas.

Los paneles de tela de malla tienen unas características particulares. Sus agujeros deben tener un diámetro específico para que puedan filtrar el agua. Los paneles más comunes son los que están elaborados en plástico.

Los paneles deben ubicarse, preferiblemente, en zonas de laderas o espacios altos, entre 300 y 800 metros sobre el nivel del mar. Estas son zonas por donde hay más viento, una condición favorecedora para la recolección.      

Este sistema es muy eficiente. Algunos paneles de tela pueden absorber en una sola noche hasta 30 litros de agua. El resultado que se obtenga dependerá de los niveles de humedad de la zona.

En Chile son pioneros

El sistema de atrapanieblas ha sido probado en varios puntos del planeta con resultados más que efectivos. Su lugar de nacimiento está en Chile y el científico Carlos Espinosa Arancibia es el padre de la idea. En 1956, este físico y matemático, jubilado de la Universidad de Chile, se propuso idear algo para enfrentar una cruenta sequía.

Se fue a la ciudad de Antofagasta y desde ahí inició una serie de pruebas en las montañas más altas de la localidad. Luego de algunos experimentos, dio con la idea de una red, formada por pequeños agujeros de 1 milímetro de diámetro que atraparan las gotas de agua que hay en la niebla.

En la población de Peña Blanca, ubicada en la región de Atacama, en Chile, existe en la actualidad uno de los centros de estudios más importantes sobre atrapanieblas. En las colinas de la ciudad se encuentran instalados seis paneles grandes, y sus administradores aseguran que gracias a los captanieblas han combatido la desertificación.

Ha sido tan exitosa la experiencia de Peña Blanca que hasta fabrican cerveza artesanal con el agua que colectan de los paneles. El producto se llama “Atrapaniebla” (cómo no) y sus fabricantes aseguran que el agua de camanchaca –que es como nombran a la niebla en la región– le confiere a la bebida espumosa un sabor especial y muy delicado.

Los atrapanieblas son económicos y sostenibles

Los atrapanieblas son la demostración de que se puede llegar a soluciones sencillas, sostenibles y económicas para facilitarles la vida a las personas. Un panel captaniebla es económico. Uno de 40 metros cuadrados está en el orden de los 1.000 a 1.500 dólares y no se necesita de transporte adicional para el agua porque esta baja por gravedad hasta el sitio donde se colecta.

Los atrapanieblas llevan agua a lugares muy secos
Gracias a los atrapanieblas la vida en algunas comunidades es más sencilla.

Todas estas características han permitido que el sistema de atrapanieblas sea llevado a distintos puntos del planeta que sufren las inclemencias del cambio climático. Una de esas experiencias es la de los pueblos de Ait Baamrane, en el suroeste de Marruecos.

En ese lugar, se está llevando a cabo el mayor sistema de recolección de agua de niebla del mundo. El proyecto de la ONG Dar Si Hmad ha instalado 600 m2 de redes para abastecer de agua potable a más de 400 personas en cinco poblaciones, en su mayoría mujeres y niños.

No cabe duda de que el sistema de atrapanieblas para capturar agua potable es una genial idea que mejora la vida de millones de seres humanos. Sobre todo por su precio, su sencillez y su sostenibilidad, características que no poseen otros sistemas, como las desalinizadoras, tan costosos y contaminantes.

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