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Armas biológicas y bioterrorismo, la política con métodos letales

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La reciente aparición de un virus, denominado Covid-19 o conocido de manera común como Coronavirus, revestido de cierto halo deincertidumbre, misterio y especulaciones a su alrededor, ha despertado una vieja inquietud que reaparece cada cierto tiempo ante eventos similares: armas biológicas y bioterrorismo.

Qué son las armas biológicas

El Covid-19 es un virus nuevo, desconocido y para el que no se tiene tratamiento, que se propaga rápidamente, muy contagioso y en algunos casos es letal. Según el imaginario colectivo, todas esas características convierten al virus salido de la provincia china de Wuhan, en un candidato ideal a ser la más reciente arma biológica usada por el bioterrorismo con fines inconfesables.

Conviene aclarar primero algunos conceptos antes de proseguir, porque una de las dificultades para catalogar un brote vírico como ataque o brote natural, es el desconocimiento o información inexacta que se tiene sobre armas biológicas y bioterrorismo. Qué son las armas biológicas, en qué contextos son usadas y con qué fines, son cuestionamientos que se deben responder para conocer la naturaleza de esta modalidad de guerra.

Aunque la industria del cine o la literatura hayan empujado el concepto un poco hacia el terreno de la ciencia ficción o de la literatura negra, las armas biológicas existen, se han usado y hay suficientes datos que lo corroboran. Incluso existe un protocolo suscrito por varios países, con antecedentes en el Protocolo de Ginebra de 1925, el cual prohíbe de manera taxativa el uso de armas químicas y biológicas en la guerra.

El mencionado protocolo, conocido más comúnmente como Convención sobre Armas Biológicas, firmado en 1972 y que entra en vigencia tres años después, fue el primer tratado de desarme multilateral que prohibía, la fabricación, perfeccionamiento, almacenamiento y uso de armas biológicas con fines bélicos. Para el momento de la firma del tratado, además de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética, 130 países más se hicieron signatarios de la Convención.

¿Qué son las armas biológicas?

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), las armas biológicas son organismos o toxinas, causantes de enfermedades mortales en humanos, animales o plantas. Son usadas con fines bélicos para reducir al enemigo a través de enfermedades potencialmente mortales y provocar miedo entre la población. El miedo es una forma de control.

Qué es el bioterrorismo
Hay laboratorios en distintas partes del mundo encaragados de manipular agentes patógenos.

La historia de la ancestral vocación para la guerra que tiene la especie humana está llena de episodios vinculados con el uso de sustancias, insectos y hasta fluidos de personas infectadas de cólera o lepra, con el fin de conquistar y someter al enemigo.

En los siglos XVIII y XIX los colonos europeos infectaron, de manera intencionada o no, a los pueblos conquistados con sífilis, gripe, viruela o tifus, de esta manera diezmaron a la población de los territorios ocupados que no tenía los anticuerpos para defenderse. Sin duda los virus y gérmenes resultaron armas con más poder destructivo que las convencionales.             

Las armas biológicas también tienen un uso político que colinda con lo criminal. El bioterrorismo es una modalidad de terrorismo que se encarga de manipular en laboratorios virus, bacterias u otros agentes patógenos con el fin de hacerlos más letales y resistentes a tratamientos médicos, o con mayor poder de dispersión.

El objetivo es asesinar a la población o a líderes políticos, infectar animales de ganadería o cosechas para provocar escasez de alimentos y pérdidas económicas que infundan pánico, desasosiego y confusión a fin de influir en la toma de decisiones de carácter político.

Para el año 1964, la revolución cubana se encontraba en su albor y  Fidel Castro denunció que Estados Unidos aplicaba guerra bacteriológica contra el pueblo cubano. Estados Unidos lo negó, sin embargo, la desclasificación de unos documentos treinta años más tarde, corroboraron la denuncia de Castro.  

Pocos años más tarde, en 1968, las autoridades cubanas afirmaron haber capturado a un individuo que había introducido el virus “Colletotrichum falcatum” con el fin de afectar la zafra de caña de azúcar de ese año. Estimaron los voceros de la revolución en ese entonces, que esas acciones estaban dirigidas a doblegar y torcer la voluntad política de los cubanos.

¿Es el Covid-19 un arma biológica?

La reciente guerra comercial arancelaria entre Estados Unidos y China, más la aparición de un virus de extraño comportamiento en una provincia del país asiático, resucitaron las teorías sobre el uso de virus y enfermedades para someter a las naciones y a su población.

Cómo son usadas las armas biológicas
Desde distintas partes del mundo se lanzan acusaciones sobre el uso político del Coronavuirus.

Expertos en guerra bacteriológica aseguran que en diversos puntos del planeta, desde Estados Unidos a Rusia, existen laboratorios dedicados a manipular organismos patógenos con el fin de usarlos con fines ofensivos o defensivos, aunque en la modalidad biológica de la guerra esas fronteras están muy difusas, porque si alguna característica tienen los agentes patógenos es que no distinguen amigos de enemigos.

El caso de Fort Detrick, laboratorio perteneciente al ejército de Estados Unidos y que desde los años 50 del siglo XX se dedica a investigar enfermedades mediante la “ingeniería de la infección”, es emblemático. Este laboratorio, que en la actualidad se llama Instalaciones Frederick para Investigación sobre el Cáncer ha sido señalado en varias oportunidades de propagar enfermedades como el ébola, el VIH, la peste bubónica y el temido Antrax.

Médicos, investigadores y divulgadores han expresado que el Covid-19 es un virus similar al de la neumonía y que inclusive se reportan menos víctimas fatales de esta última. Sin embargo, la declaratoria de la emergencia por parte de la Organización Mundial de la Salud, en boca de su presidente Tedros Adhanom Ghebreyesus en tono de alarma y de urgencia, expresa que el Covid-19 no es un virus para tomárselo a la ligera.

Mientras el virus continúa su propagación por el mundo y aumenta el número de víctimas, políticos y dirigentes con ideologías absolutamente opuestas hablan del Covid-19 como un arma biológica. Desde Estados Unidos a Irán, sus principales dirigentes han expresado que sus adversarios han usado el coronavirus en su contra. Dependiendo de quien lo exprese, la supuesta arma biológica salió de uno u otro laboratorio ubicado en el corazón del país enemigo.

Con la aparición del Covid-19 y su propagación seguida mediáticamente al milímetro, las armas biológicas y su uso para controlar a los adversarios políticos, le ha dado un nuevo impulso a un tema que parecía estar sepultado bajo los escombros de la Guerra Fría: el bioterrorismo.

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