CARGANDO

Tipo de búsqueda

Biodiversidad Medio ambiente Pueblos y culturas

Las amenazas que se ciernen sobre los bosques nublados de El Triunfo

Al sur de México, existe un lugar descrito por muchos como mágico, donde la humedad, las nubes y la espesa vegetación le confieren un poderoso halo de misterio. Se trata de El Triunfo, reserva de la biosfera y hogar de una biodiversidad única. Sin embargo, todas esas características no han impedido que sean varias las amenazas que se ciernen sobre el bosque de niebla más vulnerable del mundo.

Amenazas a bosques nublados de El Triunfo

La minería, la deforestación y el cambio climático lucen hoy como los peligros que deben enfrentar quienes hacen vida en El Triunfo y lo defienden con organización colectiva. Este bosque de niebla, ubicado en la Sierra Madre de Chiapas, es uno de los sitios más húmedos del país. Una de cada diez gotas de lluvia que caen en México, cae sobre los bosques de El Triunfo.

El bosque húmedo es un sitio de características muy especiales debido a su ubicación. La Sierra Madre de Chiapas, al sur de México, corre paralela a la costa del Pacífico, lo que hace que El Triunfo reciba un constante flujo de aire húmedo del océano. Este aire cargado de humedad también proviene del Golfo de México.

Una vez que la niebla sube a las montañas se convierte en agua. Sobre los bosques de la reserva El Triunfo cada año se precipitan más de 2.500 milímetros de lluvia, incluso en los meses de mayor sequía. Una cifra casi cuatro veces mayor que la de Ciudad de México. Toda el agua que se recolecta en El Triunfo desemboca en algunos de los ríos más caudalosos de México.

A pesar de toda esta riqueza natural, o quizá debido a ella, el bosque de niebla de El Triunfo hoy debe enfrentar varias amenazas a su integridad.

Una reserva única

Según lo describen quienes han tenido la suerte de visitarlo, el paisaje en El Triunfo es especial y único. En sus parajes se tiene la sensación de que el tiempo se ha detenido ahí.

Los bosques nublados son reservas de biodiversidad
Los bosques nublados de la Sierra de Chiapas son reserva de biodiversidad y fuentes de agua.

Entre la espesura de la niebla sobresalen árboles de 70 metros de altura y de más de mil años de antigüedad, cubiertos de bromelias y orquídeas. Tampoco es raro ver entre la vegetación a un ser alado llamado pavón cornudo, o a un quetzal, dos especies de ave casi extintas.

Porque El Triunfo es el único sitio en la Tierra donde sobreviven varias especies en peligro de extinción. La Sierra Madre de Chiapas, en sus 119.177 hectáreas de territorio, alberga diez tipos de ecosistemas donde están incluidos el bosque de niebla y la selva tropical húmeda del Soconusco.

Según la información oficial, el bosque de niebla de El Triunfo es un sitio clave en la migración de aves. Por su parte, la selva tropical húmeda es la única de esas características en toda la región del Pacífico mexicano, y probablemente en toda Mesoamérica.

Durante el Pleistoceno esta región del planeta jugó un papel fundamental. La selva húmeda se convirtió en el refugio de las especies tropicales durante las glaciaciones que marcaron esa era. Hoy, sus parajes son el hogar de helechos, encinas, palmas y cícadas, algunas de las cuales solo se encuentran en El Triunfo. De ahí su enorme e invaluable riqueza en biodiversidad.

El hogar del quetzal

En las culturas ancestrales de Mesoamérica, matar a un quetzal era un delito que se pagaba con la vida. En esas civilizaciones, los quetzales eran aves sagradas, asociadas a la fertilidad y la abundancia. Sus plumas eran consideradas joyas y como tal adornaban el vestuario de la nobleza indígena.

Entre las ramas de los árboles que pueblan los caminos de El Triunfo, a veces se deja ver un quetzal. Su plumaje de brillo tornasol, rematado con una larguísima cola, es un espectáculo que muy pocas personas han tenido el privilegio de presenciar. Es precisamente su larga cola lo que distingue este quetzal chiapaneco del quetzal de Costa Rica.  

De hecho, es gracias al quetzal que, en 1972, se decreta a El Triunfo como Área Natural y Típica de Chiapas. En 1990, la Unesco distinguiría al bosque como Reserva de la Biosfera para la Humanidad.

Para los habitantes de El Triunfo, el canto y el vuelo del quetzal es la vida. El ave representa la lluvia y el constante reverdecer de un ecosistema que es vital preservar.

Tres grandes peligros

El Triunfo enfrenta tres graves peligros: la minería, la deforestación y el cambio climático. A juicio de Alejandro Guízar Coutiño, investigador de la Universidad Autónoma de México, cualquier alteración en la temperatura, o en el patrón de las precipitaciones, puede llegar a convertirse en un importante desequilibrio.

Sus estudios apuntan a que los bosques de niebla como El Triunfo, para el 2050, se verán reducidos en un 54% respecto a su distribución actual. Al día de hoy, el 60% de los bosques mexicanos ha desaparecido, lo que hace pensar que el bosque de niebla está seriamente amenazado de extinción.

Aunque El Triunfo es un área protegida desde hace décadas, eso no ha impedido que se otorguen licencias para explotación minera. Según lo denuncian varios medios, hay hasta 25 concesiones mineras que, de empezar a operar, acabarían en cuestión de semanas con una riqueza única que a la naturaleza le ha tomado millones de años formar.

En defensa de El Triunfo

Si algo no ha faltado en El Triunfo es la defensa de sus moradores. Los bosques de niebla de México tienen entre los pobladores ancestrales la primera línea de defensa. Creen que todos los que hacen vida en esto bosques deben luchar para preservarlo. Uno de los actores que ha asumido esa lucha de manera cabal es el Frente Popular de Acacoyagua.

Esta organización cuenta entre sus filas con hombres, mujeres y niños dispuestos a defender, de manera organizada y colectiva, a El Triunfo frente a la minería. En 2014 lograron que se detuviera la extracción de ilmenita y titanio por parte de la mina canadiense Cristina.

El quetzal tiene su hogar en los bosques nublados
En El Triunfo vive el mítico quetzal, una ave casi extinta que forma parte de la invaluable riqueza biológica del sitio.

Aseguran los miembros del colectivo que esta explotación minera era responsable de por lo menos 20 casos de cáncer entre la población cada año.

Los integrantes del Acacoyagua llevaron a cabo varias acciones para lograr el cierre de la mina, entre ellas el bloqueo de carreteras. Pero no fue tarea sencilla mantener los mineros alejados. Quienes tenían sus intereses en la explotación del titanio siempre llegaban armados de fuego, dispuestos a seguir contaminando un territorio que es hogar, vida y sustento económico para los indígenas.

Finalmente lograron cerrar la mina, pero las amenazas a los bosques de niebla de El Triunfo están vigentes y muy lejos de terminar. Las concesiones mineras están otorgadas y tienen permiso para explotar dentro de la reserva y en las adyacencias. Sin embargo, hay toda una comunidad entregada a la defensa de un territorio y una biodiversidad que no están dispuestos a perder.

Etiquetas: