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Alcanzar los objetivos de la COP 26 en Glasgow es crucial para el clima en el planeta

Durante casi dos años las deliberaciones climáticas se han mantenido en pausa. Si todo avanza como se tiene previsto, en noviembre Glasgow será el escenario donde se discutan las acciones, esta vez decisivas, para evitar que el cambio climático avance. De los objetivos que se planteen en la COP 26 dependerá que el planeta no se siga calentando.

Objetivos de la COP 26 en Glasgow

Aunque se trata de un encuentro muy importante y definitorio, entre los distintos actores no reina el optimismo. Según algunos análisis hechos por los expertos climáticos de la ONU, las metas que se han fijado en el Acuerdo de París son insuficientes y, de cara a 2030, las emisiones habrán aumentado un 16% y la temperatura para el 2100 habría aumentado 2,7 º C.

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En la misma senda del pesimismo se encuentra el más reciente informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). El cambio climático es una realidad que padece el planeta cada día, sobre todo los menos favorecidos, y lo provoca las emisiones de gases de efecto invernadero de la actividad humana.

¿Qué son las COP?

La COP es la abreviación en inglés de la Conferencia de las Partes. Es la máxima instancia de la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, y la única que tiene capacidad de decisión. En este órgano se encuentran reunidas las Partes (197 países miembros) para abordar, debatir y discutir lo concerniente al cambio climático.

La Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) es un instrumento que fue ratificado por 195 países y que entró en vigor en el año 1994. Este documento es trascendental porque en él se reconoce que el cambio climático es real y que está provocado por la actividad humana.   

Este año se celebrará en Glasgow, Reino Unido, luego de un año de suspensión por causa de la pandemia.

Los ambiciosos objetivos de una cumbre muy esperada   

La COP 26, llega luego de casi dos años, la última se celebró en Madrid en 2019. Este cónclave tiene ante sí un reto crucial, dadas las implicaciones. El objetivo fundamental es que no sigan aumentando las emisiones antrópicas y para ello hay que cambiar, nada menos, que el actual modelo de desarrollo y producción de bienes.

Por qué es importante la COP 26
Las negociaciones en Glasgow deben estar marcadas por un compromiso con el equilibrio medioambiental del planeta.

El paradigma de desarrollo ilimitado, impuesto desde la industrialización, es inviable porque está acabando con los recursos naturales del planeta. Quienes tienen la responsabilidad de organizar esta cumbre se han planteado establecer metas más ambiciosas.

Piden que los países y sus gobiernos se encaminen hacia:

  • El fin de los combustibles fósiles, sobre todo el carbón
  • La reducción de la deforestación
  • Aceleración del cambio a vehículos eléctricos
  • Inversión en energías renovables
  • Financiación de los países más poderosos a las naciones en desarrollo para ayudarlas a reducir las emisiones  
  • Reducción de las emisiones de metano

Estos planes deberían estar diseñados para no dejar a nadie atrás. Los cambios que son urgentes deben hacerse pensando en quienes tienen menos recursos para afrontarlos. La reacción de los Chalecos Amarillos en Francia, o el triunfo de Trump en Estados Unidos, son fenómenos que se explican por la exclusión de los sectores más vulnerables en la toma de decisiones.

La transición hacia fuentes de energía limpia no debe ser en forma de subsidios a fabricantes de coches eléctricos. Los destinatarios de esas ayudas deben ser los trabajadores, que son los que al final consumen vehículos y combustibles y que, además, pueden frenar cualquier iniciativa que signifique un perjuicio para sus formas de subsistencia.

Es necesario adaptarse

El clima ya está trastocado. El cambio climático no es un evento futuro. Está ocurriendo y está impactando en todos los habitantes del planeta, incluso en los países más desarrollados, como Alemania. Otro de los objetivos de la COP 26 está centrado en mejorar los mecanismos de adaptación de la población al cambio climático.

Esta adaptación solo será posible si los gobiernos se comprometen a restaurar los ecosistemas afectados. De igual manera, las políticas públicas deberían orientarse a ofrecer a la población protección frente al cambio climático y sus efectos, como la construcción de defensas, sistemas de alerta temprana ante inundaciones e infraestructuras que eviten las pérdidas humanas y materiales.

En palabras de Alok Sharma, presidente designado de la COP 26, las tareas que deben acometerse exigen financiación. Las economías más fuertes deben hacer valer la promesa de entregar 100.000 millones de dólares cada año a las naciones más pobres. El mundo en desarrollo, el Sur Global del planeta, es el que menos contribuye al cambio climático y sin embargo sufre con mayor virulencia sus efectos.

El pesimismo marca la COP 26

Los resultados de la última cumbre celebrada en Madrid no se han traducido en acciones efectivas y ambiciosas, tal como exige el momento. Las emisiones de gases de efecto invernadero se multiplican y el cambio climático está lejos de retroceder. En ese sentido, ya muchos analistas han dicho que la reunión de Glasgow irá en ese mismo sentido.

Qué es una COP
Puede que los objetivos del Acuerdo de París se queden cortos frente al aumento de las emisiones.

Dejar a un lado los discursos sensibleros y poner sobre la mesa verdaderas apuestas también debería ser una de los objetivos de esta reunión. Queda poco tiempo para el año 2030, fecha en la que se debe haber reducido a la mitad las emisiones actuales.

Superar las crisis económica y sanitaria derivadas de la pandemia puede ser el momento adecuado para rediseñar un modelo más justo, inclusivo y resiliente.

Los objetivos de la COP 26 en Glasgow tienen que dejar de ser solo un catálogo de buenas intenciones. Hasta ahora, China y Estados Unidos, los principales contaminantes del planeta, no hacen una oferta tangible y concreta para ser más ambiciosos en la reducción de sus emisiones, más allá de ofrecer dinero o dejar de financiar al carbón.

Sin embargo, los ojos del mundo siempre están sobre esta cumbre, aunque haya que seguir esperando por un planeta más limpio, seguro y justo para todos sus habitantes.

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